No se hasta donde llega el ser fiel a unos principios y no caer en la soberbia; el actuar con coherencia sin caer en el egoísmo de pensar solo en uno mismo; en seguir los dictados de tu conciencia o de tu corazón sin caer en la vanidad, insolidaridad, sin medir las consecuencias más allá de uno mismo.
¿ Y si estoy equivocado y no soy lo que creo, si me engaño con sueños o convicciones de lo que y cómo querría ser pero no lo soy ni puedo ser ?.
La verdad es que algo falla porque no estoy satisfecho con mi actuar; quizá sean escudos o autojustificaciones las que me fabrico para que avalen mis actitudes, palabras y acciones, como la honestidad, la dignidad, los principios y realmente qué es todo eso si no me hace sentir feliz, satisfecho, si no logro la paz y sosiego dentro de mi.
Parece como si atrajera y creara conflictos, pesadumbres, tristezas a mi alrededor cuando lo que me repito cada mañana es precisamente el propósito de originar todo lo contrario. En aras de ese autoengaño que puede ser el actuar conforme a “principios” y no doblegarme ante lo que YO considero incorrecto, injusto o falto de ética o profesionalidad etc. respondo con soberbia, agresividad, eso si, con mucha elocuencia pero no consigo sino faltar al respeto, poner en peligro constante la estabilidad de mi trabajo, en estos momentos pendiente de uno o dos hilos, con la consiguiente preocupación y desazón de mi familia, de mis seres queridos, de herir la sensibilidad de los demás, ¿pero quien soy yo para campar por mis respetos con los “talentos o dones” que Dios me dio y dilapidarlos por solo pensar en mi mismo, en mis intereses egoístas ? ¿ Acaso pienso que estoy en posesión de la verdad y eso me confiere el derecho a enjuiciar o criticar las acciones de los demás con MI escala de valores que me he fabricado a mi medida?.
Y lo peor o lo mejor, es que me doy cuenta de mis errores de actitud y comportamiento en la vida y sufro porque me hace sentir mal, y es que todos los propósitos que debían regir mi vida como la humildad, la solidaridad, la fraternidad, el respeto y misericordia con los demás, que me repito y me pongo como propósito cada mañana, NO ME SIRVEN DE NADA PORQUE PROVOCO TODO LO CONTRARIO y ya ¡NO SE QUÉ HACER!, no se cómo puedo lograr la paz y sosiego interior y sentirme feliz y orgulloso con mi caminar por la vida, no en cuanto a palabras, pensamientos, sentimientos o propósitos sino en el actuar real en cada momento, instante u ocasión.
No se qué hacer ya. Reconozco que no somos perfectos y yo menos, que la vida está compuesta de momentos buenos y malos y que todos ellos hay que vivirlos y salir airosos y fortalecidos de ellos, pero es que caigo tantas y tantas y tantas veces en piedras que veo, distingo y calibro pero hay una fuerza interior que no se cómo detenerla y que me hace ir inexorablemente hacia ella y tropezar, caer en la vileza e ignominia y solo pasado unos momentos, horas o dias, me doy cuenta de lo mal de mis actos, de las consecuencias negativas que he ocasionado a la gente de mi alrededor. Pero no se qué hacer, no se cómo conseguir la paz en mi corazón porque no me gusto así.
A veces pienso que estoy desaprovechando mi vida.Qué legado, qué granito de arena he podido poner para hacer de este mundo en que vivimos un poco mejor, NINGUNO Y NADA. Por mi mente pasan soluciones o pensamientos apocalípticos porque ya no se qué hacer y así pienso que si creo en Dios y sobre todo en el ejemplo que JESUS nos legó, en el camino que nos marcó, también mi fe debe alcanzar a que nos espera después de esta vida terrena un estado espiritual idílico, una sensación y vivencia de calma, paz, sosiego y felicidad, eso que busco aquí y ahora y no se cómo hacerlo vivo aunque sea un ratito, por ello acude a mi mente si la muerte me daría la vida. Pero no, lo deshecho enseguida, primero porque soy demasiado cobarde para ello y segundo porque eso significaría huir, no afrontar mi responsabilidad como ser humano y cristiano y que debo seguir buscando el cómo y qué puedo hacer en mi vida y mas que en ella, en mi sentir y actuar cotidiano para conseguir ese estado de ánimo placentero, repito, aunque sea unos ratitos prolongados y que últimamente estoy a años luz de conseguirlo.
Bueno, ya me he descargado un poquito en este nuevo viernes noche que es cuando me paso por este blog que, cierto es, me da vidilla y esperanza aunque se disipe con el dormir cuando lo apago.
Grillo taciturno.