Archivos para Octubre, 2008

Amar, ¿ cómo, a quien, por qué?

José Manglano, a tenor de un comentario que hace en uno de sus libros, sobre un pasaje evangélico, decía que ” hay que amar al prójimo a cada uno como se merece y a cada uno como es “.

Amar supone, a mi entender, primeramente una aceptación de cómo es la persona receptora de tu sentimiento y mayor gloria y felicidad debe provocar en nuestro corazón cuanto mas nos cueste llegar a ello por estar, en principio, el prójimo alejado de “nuestros” principios, “nuestra” manera de pensar, de actuar, de entender la vida. “Nuestro” ; si cuando sentimos, queremos o precisamos Amar, deberíamos olvidarnos de tanto “nuestro” y presentarnos ante los demás sin perjuicios, sin dogmas, sin pautas de comportamiento, en definitiva sin pretender encontrar un “clon nuestro ” porque eso no es aceptación y amor al prójimo sino un vano intento de convertirlo, de amoldarlo y convencerlo de que se adapte a “nuestros” criterios y espectativas y, además, lo ponemos como condición, de ahí que, en muchas ocasiones solo, ya no digo amar simplemente nos acercamos a los que son “afines”, a los que “nos gustan”. No aceptamos al “diferente” y por tanto le privamos de amarle y ser amado por él.

Aceptar al prójimo como es, no significa claudicar, no significa renunciar a nuestros principios, manera de pensar, estilo de vida o principios, no hay tampoco contagio “mortal”, simplemente es el ofrecimiento de corazón de que, seas como seas TE ACEPTO y tras este primer paso, TE AMO y ese ejemplo de amor te lo voy a mostrar, te lo voy a hacer sentir en cada momento, en cada encuentro y queriéndote me muestro yo también tal y como soy.

No soy como tu, no eres como yo, y qué importa, te acepto. Aceptar es el primer paso hacia el amor fraternal y para ello no podemos ir cargados de la vanidad que supone el condicionar o pretender basar nuestro amor en que el prójimo cambie, modifique sus hábitos, su pensar con el objetivo de que se acerque a lo que quiere, pretende o desea de los demás. No, eso no es amor, no hay ese primer paso que supone la aceptación de la persona como es.

La segunda reflexión que me ha venido a la mente con el comentario de Manglano, viene a raiz de lo que dice de ” amar a cada uno como se merece “. Dicho asi, fuera de contexto en principio me parece una nota discordante o contraditoria y para nada en consonancia con lo que os he compartido anteriormente. Se ama gratuitamente, no hay que hacer necesariamente méritos para ser amado ( siempre he dicho que amar a los que te aman, a tus padres, hijos, hermanos…es muy sencillo y por tanto menos “gratificante” que al “transehunte”, anónimo necesitado de nuestro amor y que cada día sale a nuestro encuentro sin que a veces reparemos en él ) y en el hecho de no precisar de “cualificación” para ser amado es donde está la grandeza de Aceptar y Amar a nuestros semejantes sin condiciones, sin reglas, sin catecismos a cumplir como requisitos.

Por ello, mi interpretación de las palabras de Manglano irían por otro lado. Lo de “…a cada uno como se merece” para mi es el encontrar en nuestro corazón el Amar a cada uno de mis semejante CÓMO Y DE LA MANERA QUE PRECISA, QUE NECESITA cada uno y ahí es donde entra el tema tan complicado de las MANIFESTACIONES del amor, cómo hacer sentir a mi semejante que le quiero y que ese sentir le haga feliz.

Partiendo de la base de que cada persona somos uno, indivisible, individual y particular, nuestra necesidad de amar y ser amados, asi como su manifestación, también tienen esos atributos de diversidad.

Manifestar el amor a nuestro semejante de la manera que más le llegue, que mas necesite, que mas le reconforte, que mas le llene de felicidad, que mas sienta en su interior tu presencia, tu aceptación, tu amor. Unos “merecen”, precisan simplemente de tu escucha paciente, de tu comprensión, de tu tolerancia, de tu respeto, todo ello cercano y cargado de callada ternura; otros de tus palabras, de tus abrazos puntuales llenos de amor y a la vez de ese empujón firme pero cargado de cariño ante su debilidad cuando flaquean sus fuerzas o su ánimo decae y precisan de tu compañía en la búsqueda y salida de su infortunio, de sus necesidades vitales no atendidas y de las que podemos nosotros estar sobrados.

Hay multitud de formas y manifestaciones de mostrar, de entregar, de dar, de aceptar y de amar a nuestros semejantes, desde luego la pasividad, la comodidad, la falta de implicación no entran en ellas y no olvidemos que TODOS, en nuestro interior no podemos negar nuestra NECESIDAD tanto de AMAR COMO DE SER AMADOS.

Si aceptamos implica que conocemos a nuestro prójimo y la amamos tal y como es, lo cual será consecuencia de que nos hemos acercado a él y si es asi,  nuestra acción y manifestación del amor que precisan surgirá en nuestro corazón de modo claro, instintivo, nítido, gozoso y alegre que nos llevará, nos acercará a esa persona.

Si aceptar conlleva al amor en sus distintas manifestaciones y eso es una cadena que nos pudiera unir a las personas, no hay ser en la tierra que me pueda convencer que no caminaríamos por una sociedad más feliz, solidaria y fraternal.

Grillo taciturno

Dejar un comentario »