Ante una reflexión que ha hecho un compañero mejicano sobre la Navidad y aunque no tenga nada que ver con la visión mostrada por él, me ha sugerido hacerle un comentario y traspasarlo a mi blog. Quizá esté mi comentario un poco denso y poco inteligible pero entre que se me acumulaban los pensamientos, mas rápidos que mis dedos al transmitirlos y que no estoy muy lúcido esta noche, ha salido lo siguiente que os comparto y espero que entendáis lo que quiero compartir.
Soy cristiano y la Navidad la entiendo mas como un propósito, un pretesto que nos da un ambiente festivo, no hya que olvidar que hay celebració, jolgorio, vaciones laborales y escolares para todos, sean cristianos o no, así que, con independencia de nuestras convicciones religiosas, deberemos buscar un motivo, una justificación un sacar provecho a la festividad con toda la parafernalia que la rodea y que crea un ambiente, en general, gratificante, especial, familiar, social y fraternal.
El propósito, la consecuencia o el provecho íntimo y personal que yo intento cada año en estas fiestas os lo comparto, esta vez no en mi blog sino a través de la oportunidad de esta entrada de un compañero mexicano de la red.
Para mi hay dos finales de año, el día de Navidad y el de año nuevo, de este último nada que decir porque es político, social y preestablecido del que no tengo participación ni elección, por eso el que me vale es el nacimiento interior, personal, íntimo y particular que es el de Navidad, el 25 de diciembre. Ese nacimiento significa el hacer recuento de mi año en cuanto a mi actitud, mi presencia y mi caminar por la vida; las alegrías que he provocado y las tristezas, desembarazarme de miedos, perjuicios, egoísmos y vanidades y empezar de cero en mi interior, en hacer propósitos, sueños e ilusiones de lo que quiero, debo, necesito…en mi vida para este próximo año, olvidándome de lo material que es pasajero, fluctuante y nada gratificante sino en pequeños instantes, y fijarme en lo que me hace feliz, en lo que me haría feliz y que no se puede comprar, adquirir, vender o especular, en lo que podemos dar y recibir, en cómo sentir amor, en amar y ser amados; todo ello de forma gratuita, hacer sin esperar nada a cambio y recibir sin tener que dar las gracias porque cuando da o nos da algo de su persona, de sus sentimientos, de su vida, la gratificación es la propia satisfacción, gozo y alegría de quien da.
Como siempre digo muchas veces, respeto profundamente a los que son y hasta se enorgullecen de decirse ateos o no creyentes, pero yo siempre les digo lo mismo ¿ y qué? no me importa que no creas en JESUS pero si eres un hombre de bien se tendrá que convenir en que este mundo en el que vivimos, nuestra propia vida individual, seguro que sería mucho mejor si existieran valores como la solidaridad, la fraternidad, el diálogo, la escucha, la tolerancia, la comprensión, el respeto y la misericordia del perdón. Nadie creo que pueda negar que esos principios harían mas placentera nuestra vida y si lo practicamos, seamos creyentes o no, no nos engañemos, estamos siguiendo el camino, el ejemplo que nos dio JESUS y que llegó hasta dar la vida por ellos, por dejarnos ese legado contra viento y marea.
La Navidad no es patrimonio cristiano, la navidad la hacemos cada uno siempre que queramos, que aceptemos el propósito, la enmienda, la ilusión, sueño y compromiso de elegir un caminar por la vida y arrancar cada día 25 de diciembre digamos que es una casualidad o un acuerdo tácito al que podemos llegar los humanos. Cambio, nacer de nuevo y empezar a caminar.
Enhorabuena a todos porque vamos a nacer dentro de pocos días, el cómo vamos a celebrarlo y llenar de contenido nuestra vida ya es cosa nuestra, íntima y decisión y compromiso personal.
Grillo taciturno