Archivos para febrero, 2009

Les servimos o nos sirven

Sobre una entrada de un blogueador guatemalteco que titulaba ” Maldito y bendito teléfono”, le he hecho un comentario que transcribo también en mi blog porque me parece interesante.

He comentado lo siguiente ante el tema planteado.

 ”No es nada original lo que voy a decir pero no por ello dejo de creer en ello; me refiero a que el teléfono, como cualquier otra cosa, instrumento, herramienta  material, no es per se ni bueno ni malo, ni perjudicial ni beneficioso, ni útil o prescindible, porque esos calificativos se los otorgan los usuarios de los mismos, es el uso y disfrute, el abuso o dependencia  lo que llega a determinar el adjetivo de las cosas materiales. El teléfono concretamente tiene una tecla que es la de desconexión o apagado y no requiere de mayor esfuerzo que el de nuestra voluntad.

Acudiría aquí a la tan manida máxima de que no hay que vivir para trabajar sino al revés, o que el coche está para servirte a ti y no al revés etc, etc, La cuestión es decidir con nuestra voluntad, raciocinio, principios y necesidades, el qué, cuánto, cuando y como utilizar los “disponibles” que cada vez más nos pone al alcance, y no alcance, esta sociedad de última eneración en la que vivimos.

El mismo argumento se podría utilizar en el otro campo más trascendente como es el de lo no material, el de los sentimientos y aunque se podría hablar mucho sobr ello, simplemente quiero compartir aquí que la amistad, el aprecio, la solidaridad, el respeto y la misericordia, el cariño y el amor, la tristeza, la soledad, el desamor…son sentimientos que están ahí latentes, están también en el “mercado” y depende también, igual que en lo material, exclusivamente de nuestra voluntad, de nuestra consciencia, de nuestro querer buscarlos, darlos, sentirlos, expresarlos…y además en la medida que cada uno en su interior precise, reclame o demande y sobre todo como lo traduzca en su vida cotidiana, como lo asuma y responda ante ellos como dador y como receptor.

Estimado compa ñero blogueador, lo que de verdad se quiere, lo que mas se quiere en muchas ocasiones es lo que no se tiene, lo que se echa en falta Y HAY QUE IR BUSCARLO CON TODAS LAS ANSIAS QUE TE IMPULSE TU NECESIDAD DE ENCONTRARLO O RECOBRARLO y para eso está el teléfono, los blog, el estirar la mano, el aferrarse a ella y cuantos medios, formas y maneras puedas pensar.

Grillo taciturno te importunó esta noche con este comentario

Dejar un comentario »

¿Y qué puedo hacer ?

No se hasta donde llega el ser fiel a unos principios y no caer en la soberbia; el actuar con coherencia sin caer en el egoísmo de pensar solo en uno mismo; en seguir los dictados de tu conciencia o de tu corazón sin caer en la vanidad, insolidaridad, sin medir las consecuencias más allá de uno mismo.

¿ Y si estoy equivocado y no soy lo que creo, si me engaño con sueños o convicciones de lo que y cómo querría ser pero no lo soy ni puedo ser ?.

La verdad es que algo falla porque no estoy satisfecho con mi actuar; quizá sean escudos o autojustificaciones las que me fabrico para que avalen mis actitudes, palabras y acciones, como la honestidad, la dignidad, los principios y realmente qué es todo eso si no me hace sentir feliz, satisfecho, si no logro la paz y sosiego dentro de mi.

Parece como si atrajera y creara conflictos, pesadumbres, tristezas a mi alrededor cuando lo que me repito cada mañana es precisamente el propósito de originar todo lo contrario. En aras de ese autoengaño que puede ser el actuar conforme a “principios” y no doblegarme ante lo que YO considero incorrecto, injusto o falto de ética o profesionalidad etc. respondo con soberbia, agresividad, eso si, con mucha elocuencia pero no consigo sino faltar al respeto, poner en peligro constante la estabilidad de mi trabajo, en estos momentos pendiente de uno o dos hilos, con la consiguiente preocupación y desazón de mi familia, de mis seres queridos, de herir la sensibilidad de los demás, ¿pero quien soy yo para campar por mis respetos con los “talentos o dones” que Dios me dio y dilapidarlos por solo pensar en mi mismo, en mis intereses egoístas ? ¿ Acaso pienso que estoy en posesión de la verdad y eso me confiere el derecho a enjuiciar o criticar las acciones de los demás con MI escala de valores que me he fabricado a mi medida?.

Y lo peor o lo mejor, es que me doy cuenta de mis errores de actitud y comportamiento en la vida y sufro porque me hace sentir mal, y es que todos los propósitos que debían regir mi vida como la humildad, la solidaridad, la fraternidad, el respeto y misericordia con los demás, que me repito y me pongo como propósito cada mañana, NO ME SIRVEN DE NADA PORQUE PROVOCO TODO LO CONTRARIO y ya ¡NO SE QUÉ HACER!,  no se cómo puedo lograr la paz y sosiego interior y sentirme feliz y orgulloso con mi caminar por la vida, no en cuanto a palabras, pensamientos, sentimientos o propósitos sino en el actuar real en cada momento, instante u ocasión.

No se qué hacer ya. Reconozco que no somos perfectos y yo menos, que la vida está compuesta de momentos buenos y malos y que todos ellos hay que vivirlos y salir airosos y fortalecidos de ellos, pero es que caigo tantas y tantas y tantas veces en piedras que veo, distingo y calibro pero hay una fuerza interior que no se cómo detenerla y que me hace ir inexorablemente hacia ella y tropezar, caer en la vileza e ignominia y solo pasado unos momentos, horas o dias, me doy cuenta de lo mal de mis actos, de las consecuencias negativas que he ocasionado a la gente de mi alrededor. Pero no se qué hacer, no se cómo conseguir la paz en mi corazón porque no me gusto así.

A veces pienso que estoy desaprovechando mi vida.Qué legado, qué granito de arena he podido poner para hacer de este mundo en que vivimos un poco mejor, NINGUNO Y NADA. Por mi mente pasan soluciones o pensamientos apocalípticos porque ya no se qué hacer y así pienso que si creo en Dios y sobre todo en el ejemplo que JESUS nos legó, en el camino que nos marcó, también mi fe debe alcanzar a que nos espera después de esta vida terrena un estado espiritual idílico, una sensación y vivencia de calma, paz, sosiego y felicidad, eso que busco aquí y ahora y no se cómo hacerlo vivo aunque sea un ratito, por ello acude a mi mente si la muerte me daría la vida. Pero no, lo deshecho enseguida, primero porque soy demasiado cobarde para ello y segundo porque eso significaría huir, no afrontar mi responsabilidad como ser humano y cristiano y que debo seguir buscando el cómo y qué puedo hacer en mi vida y mas que en ella, en mi sentir y actuar cotidiano para conseguir ese estado de ánimo placentero, repito, aunque sea unos ratitos prolongados y que últimamente estoy a años luz de conseguirlo.

Bueno, ya me he descargado un poquito en este nuevo viernes noche que es cuando me paso por este blog que, cierto es, me da vidilla y esperanza aunque se disipe con el dormir cuando lo apago.

Grillo taciturno.

Comentarios (2) »

La vida, cúmulo de momentos y sensaciones

La verdad es que lleva una semana con ” el cuchillo entre los dientes”, me siento presionado, abrumado, inquieto y apesadumbrado en diversos ámbitos, seguro que autoiniciados, autoproducidos, pero sea por lo que sea, estoy irascible y se desetan sentimientos de soberbia, preocupación, incertidumple, pesar que me llevan a actuar de una manera que no quiero, deseo y me asusta que pueda realmente ser así y no algo pasajero y circunstancial.

Me siento agobiado, intranquilo, pesaroso y agresivo verbalmente en un momento y lacónico y ensimismado seguidamente. Por eso no me seducía mucho compartir este viernes nada en el blog y simplemente he dado “una vuelta” por mis compañeros blogueadores encontrando un compartir que me ha relajado, es como si hubiese encontrado lo que necesitaba.

No me gusta compartiros en este blog nada que no sea propio y personal pero no me resisto a transcribiros el mensaje de este compañero tal cual lo he leído, simplemente para que figure en distintos blogs y pueda encontrarse, como lo he hecho yo, ” por azar ” algo bonito. No incorporo el comentario que le he hecho directamente, solo copio y pego el mensaje de mi compañero de blog; ahí va.

Hay días en que todo es brillante. Otros, en cambio, se me cae el mundo encima. Hay días en que creo contra toda duda. Otros en que se adelgazan las certezas y se multiplican las preguntas. Hay mañanas en que me como el mundo, y otras en que el mundo se me merienda entero. Hay, en fin, épocas en que estoy encantado conmigo mismo. Sin embargo, en otras ocasiones no me soporto. Es la vida, supongo. La sucesión de momentos, de humores, de amores, de miedos y certezas. La alternancia de esperanza y desesperación. La lucha por mantener las convicciones, también cuando parecen ser un poco menos firmes. La búsqueda de Dios que, a veces habla claro y otras calla mucho. El deseo de encuentro con otros, que a veces me hace sentir arropado, y otras me amenaza con la soledad.

1.- DIAS SOMBRIOS

“¿Hasta cuándo, Señor? ¿Te olvidas para siempre? ¿Hasta cuándo me escondes tu rostro? ¿Hasta cuándo he de estar cavilando con el corazón apenado todo el día?” (Sal 12)

Hay mañanas en que uno querría no levantarse. Parece que todo sale mal. Pesan las ausencias, muerden los silencios, escuecen las heridas viejas y nuevas. Esos días como que cuesta más sonreir, y tratas de que no se note (aunque se nota). Te preguntan, “¿qué tal?” contestas con un “bien” que en realidad dice a las claras que no tan bien. Te sientes lejos de todo y de todos. Te preguntas por tu lugar en el mundo, sientes que nadie te quiere, y dudas de si tú quieres a alguien porque te sientes egoísta, insensible, indiferente… El trabajo parece menos interesante. Los estudios resultan más anodinos. El futuro no apetece nada…

Pues quizás esos días toque reírse un poco de uno mismo. Rebajar la dosis de drama. Recordar que uno ha estado antes en esas mismas tormentas, y pasan. Apoyarse en la convicción de lo que uno ha hecho en la vida. Buscar a los otros, para compartir con ellos el mal trago o una buena cerveza. Sonreir más, si cabe.

2.-DIAS RADIANTES

“El Señor es mi pastor: nada me falta. En verdes praderas me hace recostar, me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas” (Sal 22)

Pero hay días luminosos, en los que se disipan las nubes y todo vuelve a su sitio. Esos días piso fuerte, sonrío mucho, escucho bastante, hablo por los codos. Esos días brillan un poco más los ojos y quien me encuentra se siente bienvenido. Entonces me doy cuenta de lo importante que son los otros en mi vida. Y miro con más pasión al mundo, y con más intensidad a sus heridas, y con más fe el futuro. Esos días Dios parece más cerca, más claro, más vivo… Esos días conjugo menos el “yo” y me asomo más a otras vidas.

Y quizás en esos días también toque reírse de uno mismo. Rebajar el nivel de euforia. Asumir que uno ha estado antes como un cohete, y que hay en la vida problemas, heridas, cansancios y fatigas. Apoyarse en la fe en quien está más allá de nuestras tormentas y nuestras calmas. Buscar a los otros, para compartir con ellos la alegría… y seguir sonriendo.

3.- DIAS TRANQUILOS

“Una cosa pido al Señor, es lo que busco; habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida” (Sal 26)

Y luego están todos esos otros días en los que hay un poco de todo. Que uno no está en el cielo ni en el infierno, que ni drama ni fiesta, ni carcajada ni sollozo, ni tormenta ni suave brisa. Son los días de rutina, de lo cotidiano. Días en que amas como sabes, en que hay cosas que te duelen (sin doblarte) y otras que te sanan (sin explosiones de júbilo). Días de horario habitual, que aparentemente no dejan mucha huella… pero que también importan, porque en ellos se teje poco a poco la vida.

Y en esos días está bien mantener el humor, la alegría tranquila por lo que uno puede hacer, la gratitud por lo que tienes y la inquietud por lo que anhelas, para ti y para otros. Y los sueños para el mundo, y los pasos posibles. Y está bien no dar demasiado por supuesto a Dios, sino parar un momento y rezarle, en oración silenciosa: “Ven”

Dejar un comentario »

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.