Se llamaba Angel y, aunque siempre he sido muy exigente con el significado de la amistad, al menos si puedo decir que compartimos nuestros años de juventud, nuestras inquietudes de animosos deportistas, nuestros sueños e ilusiones en la universidad y después, nada, no se como ni porqué perdimos el contacto, la necesidad de compartir vivencias, es como si los derroteros antagónicos de la ilustración diferenciada entre ciencias y letras, se hubiera trasladado a las relaciones personales, él, Angel químico, yo, abogado.
El otro día me enteré que había fallecido y me dolió, quizá fue en ese momento cuando mas pensé en porqué no distanciamos sin una explicación, sin unas palabras, quizá sin una razón nuestras vidas siguieron caminos paralelos de los que no coincidieron ni por puro azar. Qué pena.
Por eso, quería trasladar a este mi refugio que es mi bloog, unas líneas que llegaron a mí en un momento anterior, ante también la pérdida de un ser querido. Son palabras de esperanza, de confianza, de fe y de consuelo
” Quizá me veas morir,
tal vez me veas marchar
No llores si eres amigo
me volverás a encontrar
No se ni como ni cuando
pero será en un lugar
en donde no haya cadenas
ni tristeza ni temores
ni dudas ni rencores
y en donde juntos podamos cantar”